Maria Vera Luz silenciosa del 9 de diciembre del 2016 al 11 de febrero de 2017

 


 

Nota de prensa

“Así que hay en las cosas, además de las cualidades elementales que conocemos en ellas, ciertas virtudes que le son naturales y que admiramos, y de las que nos asombramos de no poseer el conocimiento, y de haberlas visto rara vez, o nunca”.

Cornelius Agrippa, Filosofía oculta.

 

“Vemos las cosas sólo tal y como estamos construidos para verlas y no podemos formarnos una idea de su naturaleza absoluta. Con cinco sentidos pretendemos comprender el cosmos en su infinita complejidad...”.

“Existen mundos enteros de materia, energía y vida que se encuentran al alcance de la mano pero, pese a todo, jamás podrán ser detectados con los sentidos que tenemos”.

H. P. Lovecraft. Del más allá.

 

1.

Etimológicamente lo que está “oculto” es algo escondido, velado, rodeado de sombras, que no pertenece al rango de lo visible, que la mirada no puede captar. Es algo que por ello está fuera de nuestro conocimiento, de ese mundo-para-nosotros[1], que es aquel que podemos discernir; hacer inteligible a nuestro entendimiento. La naturaleza posee un mecanismo que funciona así, en una tensión latente entre el aparecer y el desaparecer, la osadía y la timidez, que se desvela a medida que somos capaces de perfeccionar instrumentos y modos de pensar que nos acercan a ella. No obstante, siempre hay regiones que permanecen en la oscuridad, en la negritud del día, una concepción que hace obsoleta un acercamiento a estos fenómenos a través de la mirada, de la observación directa, poniéndose en suspenso este sentido primordial.

2.

La idea de negritud, en cuanto a límite de la mirada, substrae la concepción de lo humano acercándolo a un mundo espectral y especulativo, donde el perfeccionamiento de otros sentidos es indispensable para encauzar nuestro vínculo con la naturaleza. Es de cultura popular, que aquellos incapaces de ver -ya sean personas, animales o plantas-, son capaces de desarrollar una manera distinta de relacionarse con el mundo mediante el perfeccionamiento de otros sentidos. Así, los humanos invidentes tienen un oído más afinado que les permite una relación con lo natural a través del sonido, que se convierte en su modo de entender el mundo. La resonancia es la vibración del sonido, algo así como una luz silenciosa que pertenece a las cosas, incluso a aquellas inanimadas. Este término, desarrollado en el taoísmo, puede traducirse como una especie de alma inherente a las cosas que se traduce en ondas electromagnéticas que podemos percibir pero no explicar, quizás porque lo hacemos a través de cualidades instintivas que no controlamos y que quedan alojadas en el inconsciente[2].

3.

Una manera chamánica, inconsciente, de acercarse a estos fenómenos o cosas es el acto artístico  -acto poético- que, a priori, muestra un amplio rango especulativo. De esta manera, la relación entre el sujeto y el objeto estaría mediada a distintos niveles entre la razón y la sinrazón -un acercamiento a lo desconocido que no se puede explicar, pero que se puede intuir a través de una resonancia, una relación entre las cosas que surge de manera poética-. El acto artístico corporiza tan sólo una parte del todo, hace emerger un fragmento de lo desconocido -situado más allá del límite de lo humano- dentro del mundo que somos capaces de pensar. 

4.

Esta noción relativa a lo desconocido parece estar oculta en la serie Resonancias, desarrollada por María Vera, que supone una radicalización de la idea de naturaleza y de paisaje en sí. Si en Physis kryptesthai philei, la relación con la naturaleza se hace patente en la tensión inherente a ésta -entre el aparecer y el desaparecer relativa a la mirada- sus resonancias provocan una ruptura radical con este sentido convirtiéndolas en una especie de agujeros negros capaces de absorber la luz de la sala; una instalación sonora inaudible. Es como si la tensión existente en el bajo contraste de sus pinturas tornara por algún motivo en una imposibilidad de visión de la naturaleza, derivando la representación -de las pinturas- en un imagen ciega y sorda al mismo tiempo -los monotipos-, ausente en cuanto a luz y sonido.

5.

Luz silenciosa es un acercamiento especulativo a la idea de paisaje cósmico, en cuanto a relación límite con lo humano; se sitúa en una tensión entre los sentidos de la mirada y lo audible, y transgrede la propia naturaleza. Supone una aproximación a lo oculto que puede llevar irremediablemente a la nada; un mundo no humano consecuencia de una crisis existencial que cuestiona el lugar y el papel de los individuos a la luz de la ciencia, la tecnología, el capitalismo y las guerras mundiales.

 

Javier Bermúdez

 


[1]Thacker, E. En el polvo de este planeta. Materia Oscura. 2016.

[2]Racionero, L. Textos de estética taoísta. Alianza Editorial. 2008.