Irene Andessner Virgen del Arte del 26 de marzo del 2010 al 22 de mayo de 2000

 


 

Nota de prensa

Fascinada por las procesiones de Semana Santa en Málaga, su trasfondo histórico y puestas en escena realizadas desde hace décadas por las hermandades con el apoyo de los habitantes de la región, Irene Andessner tuvo el deseo de tratar el concepto de la devoción a la virgen en relación a la disciplina de las Bellas Artes.

Las vírgenes son veneradas por todo tipo de personas independientemente de su condición social pero a veces por agrupaciones de comunidades étnicas, sectores profesionales o sociales como los Gitanos, los Estudiantes o los presos, adoptando en muchos casos estos nombres como denominación común de la propia agrupación o cofradía. Cada Virgen tiene sus propios rasgos y nombre, con referencia directa al vía crucis y significados del mundo cristiano, pero también del mundo laico. Existen, entre otras, las vírgenes del desamparo, de la esperanza, la compasión, la humildad y la caridad, así como del amor, de las estrellas y el amanecer; de la última cena, la sangre (el sacrificio), la fiebre, la salud, la paz, la soledad, la riqueza o la salvación.

La artista austriaca se suma a la lista de Vírgenes en este nuevo proyecto para representar a las Bellas Artes   –La Virgen del Arte-. Se trata de indagar en la cuestión de si una Virgen del Arte encontraría seguidores, adoradores y costaleros en un rito católico, es decir, en un contexto religioso. El arte y la religión de Occidente han estado unidos –e incluso casados– durante la mayor parte de su historia. Solo después del Renacimiento, se secularizaron los motivos y temas del arte, que se interpretaron apoyándose en la filosofía pero, contrariamente a lo que ocurre en la ciencia, los separados o divorciados se unen a través de la elevada fascinación que producen en sus admiradores y devotos. Si se logra dirigir la admiración del público en la Semana Santa al arte, esto supondría una reconvergencia temporal entre el arte y la Iglesia, al mismo tiempo que un concilio de sus diferentes “comunidades”.

En la práctica católica, el puesto de la Virgen del Arte permanece vacante. Irene Andessner toma este honor y opta por una caracterización de la Virgen mediante el género del tableau vivant a través de una imitación contemporánea en su representación. Su rol en el retrato muestra una figura, que bajo un primer vistazo parece la imagen tradicional de la Virgen. Su rostro y manos parecen de cera; el vestido, el velo y la corona producen un efecto esplendoroso. Una contemplación más detallada nos descubre la decoración con materiales de embalaje de obras de Arte: mantas, papel seda, plástico de burbujas y cintas adhesivas, así como cartones y maderas que han sido tomados del taller del Museo de Arte Moderno en Viena (MUMOK)

La exposición consta de una video proyección, ediciones de fotografías, Polaroids originales y una caja de luz que han sido realizadas a lo largo de cinco sesiones. También una edición de carteles que han sido distribuidos por la ciudad mezclándose con las de otras cofradías de la Semana Santa.

 

No es la primera vez que Andessner trabaja sobre mujeres de la mitología y la religión. La artista desarrolla sus figuras en clave de homenaje, a través de una intensa reflexión acerca de sus vidas y leyendas, creando retratos-Autoretratos que irradian aura y respeto. En 2006 ya transformó el ascensor-paternóster de la Casa de la Industria de Viena en un ascensor-maternóster. Durante esta performance, la artista se mostró al público como María de Nazaret. En otro tableau vivant, el personaje de Santa María Magdalena fue el motivo de su proyecto. El busto de madera creado por el escultor Michel Erhart para el Altar Mayor de la Catedral de Ulm, entre 1475 y 1480, le sirvió a la artista de modelo para esta obra. En la época de la Reforma, se pretendió quemarlo, pero se salvó y estuvo desaparecido durante 400 años hasta que se encontró por casualidad. Esta performance tuvo lugar en 2003 en la sala de la Casa de la Villa de Ulm, que tiene vistas a la catedral, en cuyo interior se proyectó después una imagen de la performance. Otra representación de un personaje femenino de la Iglesia es la Abadesa de San Sacaría y Venecia, Agnesina Morosini, que Andessner representó en 2003 en el marco de la Bienal de Venecia a través de un trabajo de documentación fotográfico y fílmico.

Equipo de producción: Irene Andessner, (concepto y actuación), Ute Neuber (Estilo del vestuario + producción), Bernd Bauer (Maquillaje), Alex Socher (Peluquero), Peter Kubelka/Sabine Vukovich (Fotografía/Asistente), Benjamin Epp (Iluminación), Olli Aigner (Producción del Set), Valerie Tiefenbacher (Best girl), Florian Rutter (Diseño gráfico), Peter Fabian (investigación, textos)

Especiales agradecimientos: Irene Andessner, Galeria JM, Patronato de la Costa del Sol; Foro Cultural de Austria.