José Medina Galeote Dog eat dog del 30 de enero al 28 de marzo de 2009

 


 

Nota de prensa

Hablar de la trayectoria desarrollada por el artista José Medina Galeote (Gerona, 1970) significa aproximarnos a un viaje que vira desde una capacidad intuitiva general plasmada en la heterogeneidad de los soportes que utiliza como medios afines a un mismo sentir sobre el arte y una particular mirada sobre el tiempo y sus transformaciones que nunca acaba de posarse, trascendiendo, en numerosas ocasiones, las propias fronteras de la creación. Prueba de ello son las incursiones que realiza, no sin cierta condición de reconocimiento y regeneración continua, por el vídeo, la fotografía o la instalación, volviendo siempre a la pintura como eje dinamizador de su actividad. Su condición queda reforzada por una sólida formación en la que alterna la teoría y la práctica a través de numerosos talleres con destacadas figuras de la creación contemporánea, siempre dentro de una coherencia acertada y directa. Estamos por tanto ante un pintor que utiliza el soporte pictórico y sus  sucesivas ramificaciones conceptuales como medio expresivo que dirige su búsqueda hacia el sentido de la pintura.

La galería Javier Marín, presenta Dog eat dog, última indagación del autor en el medio como espacio afín de representación y localización de nuevas formas de apreciar la realidad desde una óptica aséptica, alejada de subjetividades diversas pero que no oculta su condición de espacio donde reflexionar de forma constante. Para ello, José Medina retoma la idea de fagocitación de la pintura, un estado de la cuestión que redunda en su posicionamiento dentro de un entramado de relaciones donde el flujo y reflujo de la disciplina queda normalmente mediatizado por el contexto. Dentro de estas coordenadas, plantea un recorrido vital amparado en las líneas que, en una reciprocidad manifiesta, se nutren del lienzo y viceversa, dejando entrever las posibilidades del soporte.

De este modo, las reminiscencias se hacen cada vez más próximas al tiempo que se nutren de la propia capacidad de la obra generada en un juego de apreciaciones que no dejan indiferente al espectador. Para ello, el autor juega con los espacios y escalas que desaparecen mediante la minuciosa aportación de la técnica del dazzle painting. Así, los objetos se presentan aislados en un todo que los rodea desde la inmensidad de la tela (Chair-Greyscale) o sujetos al vaivén de un dinamismo oculto que los identifica como algo muy próximo y conocido (My last train). En otro momento será el mismo horizonte creado el que se perderá en la realidad de su circunstancia (Landscape).

Atención particular merece la obra Studio representación a través de 300 piezas de 25 x 15 cm del suelo de su propio estudio. A la postre, lugar de lugares donde José Medina medita, deambula, reflexiona sobre su condición y sobre la condición misma de la pintura ante el paso del tiempo. Como cada una de las hojas calcadas nos remite finalmente al discurrir de los días, a las horas esgrimidas, al silencio desde el que nace y cobra forma la obra de arte.

Entre sus anteriores proyectos destacan Stamping in the Studio (2008), en el Museo de Arte Contemporáneo de Gerona; The Sock Strategy Centro Cultural el Monte, Sevilla (2006); C4, intervención sobre la carrocería de un automóvil presentado en dos concesionarios oficiales de Citröen (2006) o Ponte 25 de abril, acción en Galería ZDB, Lisboa (2005).