Iñaki Larrimbe Agnosia del 15 de octubre al 20 de noviembre de 2004

 


 

Nota de prensa

HOLLYWOOD™. A su manera, Andy Warhol anunció esta democratización estética del futuro: “Adoro Hollywood. Allí todo el mundo es de plástico”. Un mundo plástico, un mundo de plástico, con o sin cirugía plástica. Sentimientos de plástico, identidades de plástico, artistas de plástico o recubiertos de chicle. Seducción plástica. Eternidad cosmética en celuloide rancio. Fotogramas de una vida plastificada o enlatada. En opinión de la crítica especializada: “la vida secreta de los polímeros forma largas cadenas de moléculas enredadas en una redefinición bioquímica del contrato social y la convivencia”. No se pierdan los nuevos episodios de La vida plástica™. La teleserie de mayor éxito. Ahora al alcance de todos.

LILLIPUT™. Una megatienda de todo a cien, un baratillo descomunal, a esto se parecen la vida y obras de los personajes de las fotos de Iñaki Larrimbe. Un gigantesco centro comercial de objetos consumibles donde hasta el usuario se ha metamorfoseado en objeto de uso diario. Vidas producidas en serie como los objetos que las hacen (im)posibles. Patrones de vida homogeneizados como las supuestas utilidades a que se destinan esos objetos. Los mismos gestos, los mismos actos, las mismas actitudes, las mismas emociones (saludarse o no, amarse o no, odiarse o sí), solo que ahora vaciadas de cualquier contenido, vaciadas en plástico. Todo empequeñece, mengua y pierde sustancia o calidad. Abaratados habitantes de la sociedad de consumo, estos personajes viven rodeados de objetos (in)útiles que los avasallan con su inmensa banalidad, atrapados en estas instantáneas de una cotidianidad sintética donde domina la presencia de la mercancía doméstica ante la que nunca consiguen estar a la altura. El argumento de La vida plástica™ es tan excitante como un día de compras o un mensaje en el móvil: un personaje observa el paisaje desolado desde lo alto de un rulo, otro circula por el borde redondo de un vaso de plástico, otro se desuella los pies contra el estropajo de metal, o se hunde en la molicie de la esponja intacta, o mide con sus pies la longitud de un dedo de goma, o recorre la circunferencia de un botón puesto en pie, o se arriesga a trepar hasta la cima de un tapón de bote, o se asoma al filo de un cepillo de dientes, quizá con intención de arrojarse al vacío de verdad dejando atrás el vacío decorativo de la cocina, el cuarto de baño, el dormitorio principal, el salón, el pasillo, el cuarto de los niños, etc. A veces, una pareja de amantes se aleja del grupo con el propósito de vivir más intensamente el amanecer de su nueva condición artificial. Se yerguen en un poroso paisaje de esponja y se dejan consumir lentamente mientras consuman su amor en la maleable lengua de sus abrasados miembros.

BEDLAM MADHOUSE™. Hay un mal incurable, una especie de cáncer endémico, un fuego leproso que corroe las superficies de este mundo de mercancías aparentemente imperecederas. Una plaga que afecta a productos y consumidores por igual. No es la muerte romántica sino la fecha de caducidad marcada por un nuevo calendario comercial. Cuando alguno de los personajes se atreve a hablar en contra del modo de vida de los demás, objeta a este mundo de objetos sin objeto, rápidamente se diagnostica en él la presencia delatora de la enfermedad y se localiza la mancha sintomática en algún escondido repliegue de su anatomía. En estos casos, se suele decir que la mancha habla en su nombre y se lo aparta del resto y condena a una soledad que consiste en vagar entre objetos enfermos, sin aspirar a ninguna clase de comunicación con sus semejantes. Pero muchas otras veces se producen mutaciones imprevistas. Un cuerpo se funde con otro, o hunde una parte de sí mismo en la de otro. Un objeto de uso cotidiano llega a alcanzar tal grado de intimidad con su usuario que se incorpora a su cuerpo como prótesis natural. Un vaso emerge entonces de una cara, o un bote de rociado de un brazo. La insidiosa contigüidad entre carne y plástico aún promete grandes milagros, nupcias anómalas, devenires asombrosos. La vida plástica™. Las primeras temporadas ya en DVD.

Juan Francisco Ferré