Laura Brinkmann La luz también se pudre del 18 de enero al 15 de noviembre de 2014

 


 

Nota de prensa

Naturaleza cotidiana, naturaleza muerta y fotografía / Daily nature still, still life and photography

 

NATURALEZA Y FOTOGRAFÍA

Resulta curioso comenzar a escribir sobre bodegones desde el jardín botánico más vetusto de Gran Bretaña, donde la naturaleza se te presenta a bocajarro. En este paisaje de novela romántica, tremendamente ordenado pese a ser un jardín inglés, hay un espacio dedicado a las plantas salvajes. Las formas antojadizas que dibujan los arbustos hacen de este tramo el menos visitado por los turistas, más entretenidos en captar, cámara en mano, escenarios bucólicos de parterres recortados “al milímetro” y estatuas de corte clásico.  Fijándome en aquello, reparé en un personaje que paseó por este parque y el colindante de Christ Church transformando sus recuerdos en calotipos: Sir William Fox Talbot. Este pionero de la fotografía observó con persistencia la naturaleza, no siendo una casualidad que su libro ilustrado se titulase así, The Pencil of Nature, aunque en la práctica se tratara de un compendio de caprichos que iban desde la misteriosa puerta con la escoba inclinada, hasta los bordados de un retal de tela casera. 

 

NATURALEZA COTIDIANA

La observación de una naturaleza cercana ha conformado el motivo de los últimos trabajos de Laura Brinkmann. Su mirada hacia este devenir naturalista ha estado condicionada por las especiales circunstancias que han rodeado el proceso de creación, un momento de obligada espera en la que los tiempos no son los mismos, ni vuelven a serlos. La pintura no acostumbra a representar a la Virgen embarazada pero, si lo hiciera, con toda probabilidad lo haría en un jardín; así ocurre con las maternidades, donde la escena suele albergar a la madre con su retoño en brazos, en un paisaje natural acotado por cercos o murallas que parecen protegerlos de cualquier peligro.

El jardín de la artista es, en este caso, el lugar de espera, el espacio de trabajo, el punto de partida de sus obras y la cantera para materiales de los que se sirve, bien para integrarlos directamente en alguna pieza –dípticos de pequeño formato compuestos de una fotografía y semillas, tierra, yedra u hojas de higuera- o para crear soportes, como en el caso del bambú sin tratar, que transforma en una pantalla donde se proyecta naturaleza sobre naturaleza. Esta misma mirada hacia lo cotidiano propicia la creación de obras con un marcado protagonismo de la huella, como “Estratos de sombras”, “Sedimentos I y II” o “Claves de luces y sombras”; en ellas destaca el efecto pictórico de la fotografía, tangible, plástico, que consigue por medio de la luz -que hace emerger las texturas- y de los encuadres, que generan imágenes que rozan la abstracción.

 

NATURALEZA MUERTA

La alianza entre fotografía y pintura existe en la obra de Laura Brinkmann desde el momento en el que sus bodegones son, en esencia, barrocos. El silencio de las naturalezas muertas de tradición española, la oscuridad de los fondos neutros rotos por una luz dirigida -como de foco de teatro-  y la presencia determinante de la muerte encarnada en el cadáver de un pájaro  o en un puñado de hojas secas, está presente. El engaño y la artificiosidad, también. En sus “Estudios de la naturaleza”, Brinkmann ofrece la imagen de la fuente y, tras ella, variaciones manipuladas y descontextualizadas, convertidas en estampas de tal perfección formal, que hacen sospechar de su verosimilitud. El revelado mediante la inyección de tinta completa este resultado inquietantemente perfecto. Son, pues, imágenes cuidadas, pulcras, preciosistas… la presentación de la muerte bella, de la belleza del cadáver, de la exhibición de la muerte cómo sólo puede mostrarse mediante lenguajes artísticos, bajo el amparo del arte.

 

Hace 175 años y 10 días que Louis Daguerre afirmó en una sesión de la Academia de las Ciencias de Francia que, con su novedoso proceso fotográfico, daba a la naturaleza el poder de reproducirse. Talbot imaginó lo bello que sería poder fijar esas imágenes y volverlas duraderas. A partir de ahí, la naturaleza ha seguido hipnotizando y haciendo creer al fotógrafo que es sólo suya, el espectador sabe que no, que es su observación la que sigue generando arte.

 

María Jesús Martínez Silvente

Oxford, 9 de agosto 2014

 


NATURE AND PHOTOGRAPHY

It is curious to start writing about still lifes from the most ancient botanical garden in Britain, where nature presents at close range. In this landscape of romance, extremely tidy despite being an English garden, there is a space dedicated to wild plants. The fanciful shapes that draw the bushes make this section the less visited by tourists, most entertaining capture, camera in hand, bucolic scenes of parterres cut "to the millimeter" and statues of classic cut. Noticing that, I noticed a character who walked through this park and the adjoining Church of Christ transforming their memories calotypes: Sir William Fox Talbot. This pioneering photographer observed persistence of nature, not be a coincidence that his illustrated book and titulase, The Pencil of Nature, although in practice they were a collection of treats ranging from the mysterious door with bowed broom, even a scrap of embroidered homespun.

DAILY NATURE

The observation of a nearby nature has shaped the occasion of the last works of Laura Brinkmann. His gaze to this naturalistic evolution has been conditioned by the special circumstances surrounding the creation process, a moment must wait at times are not the same, nor serlos again. The painting does not usually represent the pregnant Virgin, but if he did, in all likelihood you would in a garden; so it is with the maternity house where the scene is usually the mother with her offspring in her arms, in a natural landscape bounded by fences or walls that seem to protect them from harm.

The garden of the artist is, in this case, the waiting, the workspace, the starting point of his works and the quarry for materials which serves either to integrate directly into a small piece -Diptychs compounds and a photograph format seeds, soil, or ivy leaves to create higuera- or brackets, as in the case of untreated bamboo, which transforms into a screen on nature projecting nature. This same gaze to the everyday work encourages the creation of a strong role of the tread, as "Layers of shadows", "Sediment I and II" or "Keys of light and shadow"; in them is the painterly photography, tangible, plastic, getting through the light which brings out the textures- and frames, which generate images that border on abstraction.

STILL LIFE

The alliance between photography and painting there in the work of Laura Brinkmann from the moment in which his still lifes are essentially baroque. The silence of the still lifes of Spanish tradition, the darkness of broken neutral funds by a spotlight, as directed by theater-and the decisive presence of incarnate in the body of a bird or a handful of dried leaves death, It is present. Deception and artifice, too. In his "Nature Studies", Brinkmann offers the image of the source and, after her, manipulated and decontextualized variations, converted into stamps such formal perfection that make suspect his credibility. The revealed by injecting ink complete this disturbingly perfect outcome. They are thus kept, neat, preciosistas images ... the presentation of the beautiful death, the beauty of the body, display of how death can only be shown by artistic languages, under the umbrella of art.

 

175 years and 10 days Louis Daguerre told a session of the Academy of Sciences of France, with its new photographic process, nature gave the power to reproduce. Talbot imagined how great it would be to set those images and re durable. From there, nature has followed hypnotizing and making believe the photographer is his alone, the viewer knows that no, that is his observation that continues to create art.

 

Maria Jesus Martinez Silvente

Oxford, August 9, 2014